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Rompiendo mitos del amor romántico para una relación de pareja sana

Fotografía: Carlo Amaro

Fotografía: Carlo Amaro

A lo largo de toda nuestra vida aprendemos diferentes ideas y características de lo que es o no es el amor en pareja. Desde bien pequeños, nos hacen entender que el amor a la pareja es un sentimiento inmenso, dedicado solo a los adultos, fuera de nuestro entendimiento. Es fuerte, puede con todo, hace que te fusiones, que dejes todo tu pasado por amor, es eterno y demoledor.

Conforme vamos pasando por la pubertad, estas creencias acerca del amor romántico van cogiendo forma en definiciones concretas. La poesía y la música giran en torno a este sentimiento, capaz de hacer que toques el cielo o que bajes a los infiernos. Dentro de ese joven la idea de estar enamorado alguna vez es ya un deseo y un objetivo. ¿Quién no quiere experimentar el sentimiento que hace girar el mundo?

Quizás, por todas estas creencias erróneas o falsos mitos acerca del amor, las personas adolescentes y jóvenes entablan sus primeras relaciones de pareja con tanta intensidad emocional y tanto dolor cuando las relaciones no son lo esperado. El dolor, la decepción, el vacío y la incertidumbre, no tardan en aparecer.

Este sufrimiento por amor se sigue dando en la adultez. Si analizamos a todas las personas que han sufrido o sufren por amor, nos damos cuenta de que tenemos unas expectativas irreales hacia la pareja y unas esperanzas ilusorias acerca del sentimiento de amor. Cuando las personas esperamos algo inalcanzable de los demás, la más alta probabilidad es que nos defraudemos.

Es mucho más sano y más efectivo que tengamos una concepción realista de lo que es el amor romántico o el amor de pareja. No es lo que hemos visto en películas de príncipes azules ni princesas maravillosas. Por suerte, es algo más mundano, más humano y, por lo tanto, con errores. Si aprendemos a valorarlo y apreciarlo tal cual es, no crearemos expectativas falsas y podremos vivirlo y disfrutarlo intensamente, con los pies en la tierra.

A continuación, vamos a analizar los falsos mitos más comunes del amor romántico:

1.La omnipotencia del amor: El amor puede con todo. Si hay amor no necesitas nada más: Creer que el amor es la cura de todos los males es un error. Creer que da igual el problema de pareja que haya o que haya habido porque el amor lo cura todo, es un error. El amor es un sentimiento intenso, pero igual de intenso que las emociones negativas que nos puedan provocar situaciones y problemas de la vida. A parte de amor, tiene que haber comunicación, diálogo, negociación, comprensión y buena voluntad para solucionar las crisis de pareja y los desacuerdos puntuales.

Si pensamos y actuamos conforme al pensamiento de que el amor lo puede todo, descuidaremos a la pareja y la relación, promoviendo que los problemas no se solucionen y sigan creciendo. Esta creencia será el fin del mismo amor.

2. El verdadero amor es incondicional: Quizás haya un tipo de amor que sea incondicional y es el de los padres a los hijos (y no en todas las circunstancias) pero desde luego la exigencia de amar a nuestra pareja sin ningún tipo de condición es una esclavitud emocional, puesto que pensando así, nos permitimos que nos puedan hacer cualquier tipo de daño o desprecio. Cuando una persona aguanta y aguanta a su pareja porque piensa que debe amarle incondicionalmente, finalmente esta persona acaba hundida y con baja autoestima. Es cuestión de tiempo que la relación de pareja empeore y dejen de ser felices juntos.

El amor debe ser condicional. No todo está permitido ni todo debe ser tolerado. Cada uno debe marcarse sus propios límites de que cosas puede perdonar y dialogar y que cosas no está dispuesto a permitir bajo ninguna condición.

Primero es el amor a uno mismo y, ese, sí es bueno que sea incondicional.

3.El amor es eterno: Esta creencia es muy común entre las personas. Por desgracia, lo que llamamos amor es una compleja reacción neuropsicológica que altera el equilibrio normal de nuestros neurotransmisores produciendo niveles elevados de dopamina y serotonina, los llamados componentes de la felicidad. Esta reacción se da en el ser humano debido al instinto de supervivencia de la especie ya que, cuando estamos enamorados, nuestro máximo deseo es estar con la persona amada y dejar rienda suelta a la pasión. Este cambio en el equilibro de neurotransmisores ayuda a que las parejas puedan procrear en este periodo y, garantizar así, la supervivencia y la procreación de los genes.

Como toda reacción biológica, una vez ha finalizado su función, la reacción desaparece. El enamoramiento ha sido muy estudiado por muchas disciplinas. Todas han datado que el enamoramiento máximo se produce durante en el primer año de relación y tiene una duración máxima de 5 años. Pasados estos 5 años no hay reacción neuroquímica en el cerebro de las personas estudiadas. Por lo tanto, el amor no es eterno. Las parejas que duran más de 5 años y son felices es porque son parejas funcionales, que se llevan bien, tienen cariño, se quieren como personas, son amigos, tienen aficiones y amigos en común y tienen una convivencia agradable.

Si vives pensando que el amor es eterno, sufrirás mucho cuando dejes de amar a tu pareja o cuando ésta te deje de amar. Es bueno entender que esto nos pasará a todos y que es algo natural. Que hay que alimentar otros aspectos de la relación para que ésta siga adelante pasado este tiempo y sea una relación de pareja sana.

4. Sin ti no puedo vivir. Es posible que el primer año de relación esta afirmación se viva con mayor intensidad por el proceso neuroquímico descrito anteriormente. Pero todos somos conscientes de que sí se puede vivir sin la persona amada. Si la relación se rompe en contra de nuestra voluntad, pasaremos un proceso de duelo muy similar al que pasamos ante la muerte de un ser querido, pero es un proceso que superaremos.

Creer que nuestra vida depende de otra persona nos convierte en seres dependientes y obsesivos de esa persona. De esta forma, lo único que podemos conseguir, es agobiar y asfixiar a nuestra pareja, en lugar de sentirse amada que es lo que deseamos.

Todos somos mucho más fuertes de lo que pensamos y, el ser humano, está capacitado para sobrevivir en las situaciones más adversas. Una ruptura inesperada es un acontecimiento del que también se sobrevive. No puedes vivir sin agua, sin comida, sin dormir… pero sin una persona sí puedes vivir.

5. El mito de la Media Naranja o la complementariedad: Es muy común escuchar esta creencia falsa en cualquier entorno. La idea de que una persona es capaz de llenar todos nuestros vacíos y, así, formar juntos una nueva entidad completa y perfecta es, cuanto menos, terrorífica.

Es cierto que una persona puede tener cualidades y atributos que nosotros no tenemos y que podemos aprender de ellos, o incluso, delegar esas actividades que requieren esos atributos hacia esa persona que se le dan mejor.

Pero no es cierto que debamos buscar a alguien que supla nuestras carencias y nosotros las suyas. Pensando así, estamos frenando nuestro desarrollo emocional, psíquico y social. Nosotros mismos podemos aprender, cambiar y madurar esos aspectos que aún no tenemos. Una persona nos puede ayudar y nos puede enseñar. Pero no dejemos nunca que alguien nos llene nuestros vacíos. Nadie ha nacido para complacer a otra persona ni para completarla, esa es una carga demasiado grande para un ser tan vulnerable como el humano. Es una exigencia eterna que solo hará que llevemos una pesada carga toda nuestra vida. Ser libres, ser como somos y querer a las personas tal cual son, es la mejor decisión.

No busques una media naranja, tú ya eres un ser completo.

Como conclusión, podemos decir que el amor es un proceso de la naturaleza humana que nos ayuda a unirnos en pareja con el fin de sobrevivir individualmente y como especie. Este amor es un sentimiento intenso, pero no eterno ni capaz de luchar por sí mismo contra cualquier adversidad en la pareja. Nos aporta bienestar, pero siempre que cuidemos y mimemos otros muchos aspectos de la pareja.

Ser feliz es lo que importa. Estar en una relación de pareja es placentero, pero también requiere trabajo y esfuerzo. Si regamos nuestra relación diariamente y aportamos comprensión, respeto, afecto, apoyo y diálogo podemos conseguir que, aunque el amor no sea eterno, si lo sea nuestra relación con esa persona y que sea una relación muy intensa, profunda y cercana.

Espero que os haya gustado el artículo y, ya sabéis, si os ha gustado, no dudéis en compartirlo con vuestros contactos. 

¡Feliz semana a tod@s! 🙂

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La pérdida de un ser querido: Fases del duelo y su superación

Artista: Violett

Artista: Violett

Cuando perdemos a una persona importante en nuestra vida por una muerte, la mente humana comienza un proceso denominado duelo hasta llegar a la aceptación de esa pérdida.

La pérdida definitiva de una persona que forma parte de nuestro vida genera un gran vacío interior y mucha incertidumbre relacionada con la pregunta “¿Cómo va a ser mi vida a partir de ahora?”.

El ser humano es consciente de que la muerte forma parte del ciclo de la vida, pero existe un bloqueo emocional que no nos permite visualizar y planificar la muerte de un ser querido. Por eso, cuando esto ocurre (y aún más cuando es de manera inesperada) nuestra mente tiene que adaptarse a las nuevas circunstancias paliando con los sentimientos de pérdida y vacío.

Las fases del duelo se han descrito en 5 por la Psicología, dándose de una manera muy similar en todos los seres humanos de manera universal. Estas fases son cronológicas sucediéndose una a otra:

1) Negación: Esta es la primera fase, en la que no nos podemos creer lo que ha ocurrido. El cuerpo genera un bloqueo emocional como mecanismo de defensa para evitar tanto sufrimiento. Se tiene la sensación de estar en una pesadilla de la que se va a despertar. Hay personas que durante semanas después de la muerte de su ser querido no han derramado una lágrima y siguen haciendo su vida exactamente igual. Están en esta fase, negándose interiormente la realidad. 

2) Ira: Una vez nuestra mente es consciente de la muerte y la pérdida, sentimos una inmensa emoción de ira, enfado, rabia, cólera. Esta ira es la respuesta natural que tenemos para expresar nuestra disconformidad con lo ocurrido, nuestra manera de protesta y de luchar por lo que consideramos injusto. Esta ira puede ir enfocada hacia Dios si la persona es creyente: “¿Por qué me has hecho esto a mí? ¿Por qué me lo has quitado?”, hacia la vida: “¿De qué sirve vivir si acabaremos todos muertos? Después de todo lo que ha luchado en la vida ¿Por qué tuvo que morir?” o hacia uno mismo en forma de culpa con pensamientos acerca de haber podido hacer algo más para salvarlo “¿Por qué no me dí cuenta antes de los síntomas que tenía? ¿Por qué no pasé más tiempo a su lado? Seguro que podría haber evitado esto”.

3) Negociación: Una vez superada la ira, necesitamos creer que el mundo y la vida es algo que tenemos bajo control, que podemos cambiar el curso de las cosas. Nos acercamos al pensamiento mágico primitivo de nuestra mente. En esta fase, la persona puede negociar o hacer un trato con Dios, con la vida o consigo mismo. Es una manera de tratar de evitar lo inaceptable: es un canje de recuperación de la persona perdida o de su alma a cambio de una buena conducta. La mayoría de las veces estos pactos son secretos y no confesados a nadie. Pero dan alivio temporal a la persona, haciéndole sentir que puede hacer algo por la persona fallecida.

Artista: Violett

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4) Tristeza: Esta es la fase más larga y en la que la emoción de vacío y pena nos invade. Aquí somos plenamente conscientes de que la persona ha muerto y que nunca más volverá a estar a nuestro lado. Sentimos su vacío en el día a día, en los pequeños detalles, en las conversaciones, en las actividades en común y en un sin fin de situaciones. El mundo pierde interés para nosotros, porque sin esa persona no nos parece un buen lugar. Puede haber personas que se encierren en su casa, que pierdan todo el interés por el mundo. Otras personas, seguirán con sus obligaciones pero dejarán de disfrutar temporalmente de las cosas. Además, existe un pensamiento irracional que provoca culpa cuando se disfruta de algo. Se puede llegar a pensar “Yo aquí riéndome y mi padre muerto… soy mala persona”. Esta es la fase en la que más personas se atascan y no consiguen pasar por sí mismas a la siguiente.

5) Aceptación: Una vez superada la paralizante pena, entendemos que la vida es así y somos capaces de tener una vida después de la muerte de un ser querido. Recordamos los momentos pasados juntos con nostalgia, pero con alegría por haber sido un regalo en nuestro camino. Somos capaces de rememorar las enseñanzas personales que esa persona nos ha dado y nos sentimos felices de haber formado parte de su vida a pesar del dolor de la pérdida. En esta fase, encontramos una pequeña paz interior puesto que nos hemos desarrollado interiormente aceptando que la vida y la muerte es algo que está fuera de nuestro control y que, precisamente por eso, la vida es hermosa.

¿ Cómo superar de la mejor manera posible un duelo?

1) Hay que permitirse pasar por todas y cada una de las fases: El miedo a pasarlo mal nos puede atascar en las fases de negación e ira, ampliando el bloqueo emocional a otras áreas de nuestra vida. Al igual que quedarse en la fase de tristeza puede ser muy perjudicial desarrollando una depresión.

2) Contar con los que nos rodean, ellos siguen ahí: Expresar las emociones libremente y sentirse arropado es fundamental para superar este proceso. No hay que pensar que los demás se van a aburrir o que ya tienen bastante con sus problemas. La familia y los amigos estarán encantados de ayudarnos o, al menos, de darnos apoyo y cariño.

3) No sentirse culpable: Eliminar la culpa por disfrutar de la vida después de su muerte. Seguramente esa persona que ya no está ha deseado siempre nuestra felicidad y nunca quiso hacernos sufrir. La muerte forma parte del juego de la vida. Vivir, reír, disfrutar también lo es.

4) Intentar rememorar los aprendizajes positivos que esa personas nos ha dejado: Recordar lo bueno de esa persona, la huella que nos ha dejado nos da alivio puesto que sentimos que algo de esa persona queda aún en el mundo. No todo se ha ido y no todo se irá por mucho que pasen los años, mientras tú lo recuerdes.

5) La mejor manera de homenajear a esa persona que se ha ido es exprimiendo cada segundo de la vida, ser conscientes de que estamos aquí por un tiempo determinado y que la vida, solo pasa una vez. Ten esto siempre presente, proponte metas para alcanzar tus sueños y lucha por ellos. Deja tú también huella en los demás.

Espero que os haya servido de ayuda esta entrada, he intentado explicar el proceso de duelo de una manera amena para que todos los que paséis por este difícil momento podáis entender qué es lo que os está pasando y cómo salir de una manera positiva de ello. Cualquier duda que tengáis, estaré encantada de contestarla. Y si creéis  que puede ser interesante para una persona que conocéis o para vuestras amistades, no dudéis en compartirla.

Os deseo una feliz semana 🙂

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5 Consejos que te ayudarán a vencer la timidez

Fotografía Carlo Amaro

Fotografía Carlo Amaro

“Tengo mucha vergüenza cuando tengo que preguntar algo que no sé hacer“, “Me da ansiedad hablar con gente que no conozco“, “Me pongo muy nervioso cada vez que tengo que hablar en público“, “Me cuesta mucho estar en un grupo de gente nueva, no sé de qué hablar”, “Seguro que todos se dan cuenta de que me estoy poniendo rojo”, “Van a pensar que soy un bicho raro”.

Estos son algunos de los pensamientos que las personas tímidas tienen en las situaciones sociales a las que se enfrentan a lo largo de su vida o incluso, personas que no se consideran tímidas, pero que en alguna situación social se ven inseguros. Los pensamientos son intensos y paralizadores provocando fuertes reacciones fisiológicas como aceleración de los ritmos cardíacos y respiratorios, sudoración, tensión muscular y, en algunos casos, enrojecimiento de orejas y mejillas.

La timidez puede darse en diferente grado de intensidad dependiendo de factores tales como el número de personas con el que se interactua, si previamente son o no conocidas, si le miran al hablar mientras todos callan, si ve a los demás como habilidosos o superiores, si son de su mismo o diferente sexo, etc.  También puede darse diferente grado de generalización de situaciones temidas, desde personas tímidas en una situación, en varias, en muchas o en prácticamente todas las situaciones sociales a las que se enfrenta. En este último caso, estaríamos hablando de una fobia social, trastorno emocional que requiere de psicoterapia para su superación.

¿Qué hacer para vencer mi timidez? 5 consejos prácticos:

1) Sé consciente de tus pensamientos perturbadores y cámbialos por otros más realistas con la situación.  Analiza que se te pasa por la cabeza antes, mientras y durante un intercambio social. Seguro que hay pensamientos ansiosos, de preocupación, de sentimientos de impotencia o de sentimientos de inferioridad. Escríbelos y ponlos en duda. Piensa cuántas veces a lo largo de tu vida ha ocurrido eso tan terrible que temes y cuántas no. ¿Qué gana? Verás que tus pensamientos son desproporcionados. Es mejor cambiarlos por pensamientos más proporcionados : “Aunque me de vergüenza voy a conseguirlo”, “Todo el mundo siente un poco de vergüenza al principio”, “Que haya un silencio no es sinónimo de que no quieren hablar conmigo”, “Seamos realistas, no van a estar todos pendientes de mí”, “Aunque esté nervioso en la exposición, nadie va a estar criticándome por eso”.

2) Deja de pensar por los demás.  Un tipo de pensamientos muy común en las personas tímidas es que creen que los demás piensan de ellos que son raros, creen que los demás se están dando cuenta de que tienen vergüenza, y que eso va a ser juzgado negativamente por los demás. Deja estos pensamientos a un lado, cada uno es libre de pensar lo que quiera ¡No lo hagas por ellos!

3) Prepárate temas de conversación, lee periódicos, libros, ve películas. Uno de los grandes miedos de las personas tímidas es que no saben de qué hablar, no saben sacar temas de conversación. Para ir más seguros, puedes ampliar tu cultura y así siempre habrá algún tema que pueda interesar a los demás.

4) Observa a los demás y haz preguntas para conocerlos mejor. Escucha lo que dicen, céntrate en ellos y no en tí. Las personas tímidas están pendientes de sus sensaciones físicas en las interacciones sociales, por eso les cuesta tanto mantener una conversación, porque no escuchan al interlocutor. Si este es tu caso, intenta que tu atención se desvíe a lo que la otra persona está contando. Nadie está pendiente de si tu corazón late más fuerte o de si se te ponen las orejas rojas. Además, cuanto más pienses en esto, peor será el efecto. Si te centras en los que los demás están contando, verás por ti mismo que la conversación fluye sin grandes esfuerzos.

5) Deja de evaluar la situación una vez ha finalizado. Las personas tímidas tienden a reproducir en su mente cómo se han comportado después de una interacción social. En este recuerdo, distorsionan la realidad viéndose a ellos mismos más nerviosos de los que estaban, imaginan lo que los demás han pensado de ellos y, por supuesto, siempre exageran los rasgos de su timidez. Verás, que si al acabar una interacción dejas de reproducirla, enfrentarás con menos miedo la siguiente e irás venciendo esa emoción tan bloqueante.

Ten en cuenta que todos estos consejos hay que ponerlos en práctica y repetirlos hasta perfeccionarse. Si tu timidez ha llegado a un punto que te impide llevar una vida normal porque te limita en una o varias áreas de tu vida, debes saber que con terapia cognitiva y de exposición los psicólogos podemos ayudarte. Es una terapia breve y con una fuerte base empírica con resultados contrastados. Si este es tu caso, te animo a que contactes y busques ayuda.

Espero que os haya gustado y ayudado la entrada

¡Feliz semana a todos! 🙂 

Y si te ha gustado, ¡comparte para que los demás lo sepan!

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Adicciones: Etapas del cambio hacia la recuperación

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Las adicciones son un problema que genera mucha angustia en quien la padece y en su entorno más cercano. Estas se pueden dar a cualquier edad, aunque en España, la edad de inicio de los primeros consumos suele rondar los 12 años dependiendo del tipo de sustancia consumida o del tipo de adicción conductual.

Existen diversos tipos de adicciones a múltiples sustancias, a sustancias combinadas, a conductas concretas, a juegos e incluso a personas. A grandes rasgos,  se pueden dividir en dos grandes grupos: adicciones a una sustancia o adicciones comportamentales.

En ambas, el sujeto siente una fuerte e incontrolable necesidad de consumir la sustancia tóxica o de realizar la conducta adictiva. Sus esfuerzos por dejar la adicción atrás, suelen fracasar, haciendo que la persona se frustre y piense que nunca podrá dejar esa adicción. Gasta más dinero o más tiempo en la conducta adictiva del que le gustaría y siente una falta de control pudiendo aparecer sentimientos de culpa o vergüenza después de su realización.

Los familiares y personas más cercanas suelen intentar de diversas formas hacer ver a la persona adicta que tiene un problema. En muchos casos, son llevados en contra de su voluntad a centros de desintoxicación sin resultados óptimos. ¿Porqué no se dan buenos resultados? Hay que tener siempre presente, que en el largo camino que supone salir de una adicción, se han de pasar por una serie de etapas o fases que a continuación paso a explicar. Si una persona no es consciente de que tiene un problema, es posible que deje el consumo durante un tiempo, pero tarde o temprano volverá a realizar conductas adictivas. Es muy importante en la rehabilitación de la persona que pase por todas las fases del proceso para consolidar la abstinencia.

Existe un modelo en Psicología, el modelo de las etapas de cambio de los autores Prochaska y Diclemente, que nos explica las diferentes fases por las que atraviesa una persona adicta en su camino a la recuperación.

Estas fases son consecutivas a la vez que cíclicas, de hecho, la recaída forma parte del proceso en este modelo. Hay que tener en cuenta, que en toda terapia hay que educar en prevención de recaídas para que estás, si se dan, sepan preverse y controlarse, con el fin de que la persona no entre en un nuevo ciclo adictivo.

1) Pre contemplación: En esta etapa la persona no piensa dejar el consumo ni piensa en dejar de hacer la conducta adictiva. No es capaz de valorar las partes negativas de su adicción.etapas cambio adicciones noelia isardo ispeval psicologo valencia psicologo online terapia online

2)Contemplación: En este punto, el adicto hace balance de las pérdidas que le supone su adicción y de las ganancias de rehabilitarse. Siente miedo, ansiedad o piensa que va a ser muy difícil, pero en su mente ya se ha creado la idea de una vida fuera de dependencias y de manera intermitente contempla la posibilidad de dejarlo con ayuda o sin ella.

3) Preparación para el cambio o determinación: En esta fase la persona o bien puede realizar pequeños cambios (por ejemplo reducir el número de cigarros al día) o bien puede haberse puesto una fecha para empezar un tratamiento. También es una fase en la que da a conocer a sus allegados la decisión que ha tomado y el cambio que se dispone a realizar.

4) Acción o cambio: Aquí ya no hay consumo de sustancias o realización de la conducta adictiva. En este momento la persona está realizando cambios en su vida para dejar atrás su adicción.

5) Mantenimiento: Esta etapa, dura toda la vida del adicto, puesto que los pensamientos de consumo pueden aparecer aunque se lleven años sin consumir y se tenga una vida plena. La lucha interior estará siempre presente, pero con unas herramientas psicológicas adecuadas, un entorno social donde exista la expresión de emociones y la voluntad de pedir ayuda en momentos de dificultades, esta fase puede durar siempre sin dar lugar a recaídas.

6) Recaída: En la fase de mantenimiento, se pueden dar recaídas que variarán en duración e intensidad dependiendo de cada caso. Para evitar esta fase, hay que haber previsto todas y cada una de las situaciones en las que se puedan intuir que vaya a haber falta de control y haber realizado un plan de acción pormenorizado de qué es lo que se va a hacer en una situación de riesgo para no llegar a realizar la conducta adictiva.

En caso de una recaída, nunca hay que perder de vista que se puede volver a la fase de cambio y volver a dejar la adicción atrás con trabajo y esfuerzo. Hay personas drogodependientes que pasan muchos años de su vida entre las fases mantenimiento y recaída, hasta que consiguen evitar cualquier recaída.

El trabajo que los psicólogos realizamos con las adicciones consiste en ayudar a la personas a que pasen etapa  por etapa dotándoles de pautas, instrumentos, y herramientas psicológicas que consigan hacer más fácil este cambio. Ayudarles en las dificultades que le surjan para seguir avanzando es parte de nuestra tarea.

Mi consejo es que ante la duda de una posible adicción en uno mismo o en una persona cercana, busquéis ayuda de profesionales y os dejéis aconsejar. La recuperación de las adicciones es posible y son muchas las personas que han conseguido dejar su pasado atrás y comenzar una nueva vida sin ataduras ni dependencias, siendo libres, siendo ellos mismos. Nadie dijo que fuese fácil, pero merecerá la pena.

¡Os deseo una feliz semana a tod@s!

Gracias por seguirme y compartir 🙂

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A veces lo que creemos que es el final se convierte en un nuevo comienzo

A veces lo que creemos que es el final se convierte en un nuevo comienzo

¿Es mi relación de pareja tóxica?

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Son diversas las personas que se ponen en contacto conmigo buscando asesoramiento debido a una relación de pareja que no les hace feliz pero de la que no pueden romper el vínculo. Se lee mucho en revistas e Internet hablar de las relaciones de pareja tóxicas, pero ¿Qué es exactamente esto?

Antes de pasar a su definición creo que es importante que tengamos en cuenta que todas las parejas pasan por momentos de crisis, de tensiones y de desacuerdos. Las parejas que nos enseñan en los cuentos de hadas no existen en el mundo real, aunque sí que tenemos esa sensación los primeros años de formación de la pareja debido a un complejo cambio químico en la transmisión neuronal conocido, comúnmente, como fase de enamoramiento.

Una relación tóxica no es, por tanto, una relación en la que ocasionalmente o en algunas etapas haya más discusiones o crisis emocionales. Una relación tóxica podría equivaler a una adicción puesto que se genera una dependencia mutua entre ambos miembros.

Las discusiones son muy frecuentes y por cualquier motivo, se llegan a extremos de faltarse el respeto o de romper la relación. Se llevan las emociones de enfado y de ira al extremo. Después de estos momentos de estallido, ambos amantes pueden seguir haciéndose daño realizándose reproches de viejos asuntos sin resolver que aún provocan más malestar en ambos. Sin embargo, cuando las aguas se calman, existe una reconciliación en la que ambos miembros se proponen cambios y se dicen promesas, que bien saben que no se van a cumplir. Pero tienen esa necesidad de arreglar inmediatamente las circunstancias a cualquier coste.

Se tiene la creencia de que no se puede vivir sin el otro, que la vida sin esa persona será algo horrible y que se prefiere estar a su lado aunque no seamos felices que estar sin ella. Uno no se siente completo sin el otro.

Existe momentos de emociones positivas y de planes de futuro, pero en la realidad no se llegan a acuerdos intermedios y hay una lucha de poder donde hacer daño al otro está permitido.

Atrás quedaron los tiempos en los que se sentían entendidos, escuchados y respetados. Ahora cada miembro de la pareja siente que nunca es suficiente para el otro, se cree que no es amado, sospecha continuamente de porqué su pareja sigue a su lado. Los celos patológicos y el control del otro pueden aflorar en este tipo de relaciones.

Hay que entender que estas parejas siguen juntas porque tienen la firme creencia de que necesitan a su pareja para ser felices, aunque en la realidad no lo sea.

¿Por qué nos metemos en una relación tóxica si nos hace sufrir?

En primer lugar, hay que quitarse los sentimientos de culpa que se puedan tener. La frustración de haber llegado a un punto que se siente como de no retorno son muy frecuentes en las personas que están inmersas en una relación tóxica. Los motivos pueden ser muy diversos, pero en casi todos los casos se suele dar una baja autoestima previa al inicio de la relación, por lo que la relación se vive como un salvavidas que nos aporta la felicidad que no hemos sabido tener por nosotros mismos. Otro factor muy común es el miedo a la soledad, la creencia de que una persona sin pareja es inferior a una persona con pareja, así como la ansiedad de pensar en un futuro sin un compañero sentimental.

La buena noticia es que todos estos aspectos, y los particulares de cada caso, se pueden trabajar con terapia puesto que aunque los vivamos como algo incontrolable y que no podemos evitar sentir, se basan en creencias irracionales que tenemos arraigadas y que nos cuesta identificar. Con terapia cognitiva, se pueden, además de identificar, tratar para tener unas creencias racionales.

¿Qué hacer entonces si creemos que estamos en una relación tóxica?

En primer lugar, mi consejo es que busquéis ayuda profesional. Este tipo de relaciones pasa por múltiples rupturas, por lo que, cortar por lo sano sin tener el respaldo de haber aprendido habilidades de afrontamiento, es un error.

Es importante que la decisión, sea una decisión meditada y que se esté seguro de dar ese paso. Quizás sea positivo buscar la ayuda de un psicólogo y empezar realizando terapia de pareja. En muchos casos, si los dos son conscientes de la toxicidad de su relación y practican todas las herramientas dadas en terapia, la relación puede sanearse y, ser así, una relación positiva.

La mayoría de las ocasiones, uno de los dos no quiere buscar ayuda, y el que sí que decide cambiar de vida necesita el apoyo de su entorno y reconstruir su vida. Esto puede ser complejo, puesto que se pueden pasar síntomas físicos y psíquicos muy parecidos a la desintoxicación de sustancias adictivas, por lo que os aconsejo hacerlo siempre con ayuda profesional para no sufrir una recaída y volver a la relación intoxicándola aún más.  Básicamente, la ayuda se basará en reconstruir la autoestima que suele quedar dañada en estos casos, fortalecer y aprender herramientas de afrontamiento de situaciones negativas, crear actividades de ocio así como un círculo social independiente de la pareja tóxica, recuperar a las personas de su entorno que hayan podido alejarse por su relación y crear planes y metas de futuro realistas y alcanzables sin la pareja.

Salir de una relación tóxica no es un camino fácil y sencillo, pero eso no quiere decir que sea imposible. Todas las personas que han conseguido dejar atrás una relación de este tipo, salen fortalecidas, conociéndose mejor, más fuertes y con las ideas más claras, más seguras y más independientes.

Os invito a todos los que hayáis pasado por una relación tóxica o la estéis pasando actualmente a que dejéis vuestros comentarios. Se dará respuesta a todos y yo estaré encantada de ayudaros.

Espero que os haya servido de ayuda esta entrada

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¿Cómo conseguir mis objetivos? Ayuda práctica para conseguir mis metas

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Todos tenemos planes de futuro, objetivos y metas que queremos o soñamos alcanzar. Algunas personas parecen tener el don de alcanzar todo lo que se proponen, sin embargo, a otras, les resulta imposible conseguir sus sueños.

¿Por qué pasa esto? Las razones pueden ser múltiples y tendríamos que analizar caso a caso, pero los problemas más comunes son: marcarse objetivos abstractos, pensar en el fin y no en los pasos a seguir, baja autoestima y miedo al cambio.

Estos dos últimos aspectos serán tratados en otras entrada. Hoy nos vamos a centrar en aprender cómo realizar adecuadamente unos objetivos y en descubrir qué pasos hay que seguir para alcanzarlos.

Todos los pasos citados a continuación están obtenidos de múltiples estudios realizados en personas capaces de conseguir las metas que se proponen. Analizando cómo son capaces de alcanzar sus objetivos, la Psicología descubrió que utilizan estos sencillos pasos de los que todos nos podemos beneficiar:

1) El objetivo debe ser concreto, sencillo y realista. Muchas personas se encuentran con esta dificultad a la hora de enunciar qué quieren en la vida, qué quieren conseguir y dónde quieren llegar. Se pierden en ideas abstractas y poco prácticas o en ideas irreales imposibles de alcanzar.

Por ejemplo, si te planteas “No sufrir jamás” seguramente te desmotives en seguida porque te has planteado algo abstracto, difícil y poco realista puesto que todos sufrimos. Es mejor que te propongas algo más sencillo como “Aprender habilidades de afrontamiento en momentos de adversidad”. ¿Veis la diferencia? Con el segundo planteamiento estás dando paso a poder aprender algo nuevo que te va a ayudar a mejorar tu capacidad de afrontamiento pero tienes en cuenta que sufrimiento en la vida habrá. Es más concreto, más sencillo y más realista.

Otro ejemplo mal planteado sería “Que mi pareja no me deje”. Como podemos ver, es algo abstracto y fuera de nuestro control. Un objetivo mejor planteado sería “Hacer que mi relación de pareja sea una relación positiva en la que los dos estemos a gusto”. De esta manera, tenemos más control porque nosotros podemos contribuir a reforzar positivamente la relación, podemos enriquecerla cada día pero tenemos en cuenta que no solo dependerá de nosotros.

Un objetivo muy planteado en consulta es “Olvida a mi ex pareja”. Ahora que ya estamos un poco entrenados, no tenemos dificultad en detectar que este objetivo así planteado es imposible a no ser que tengamos desarrollemos una demencia. Es mejor plantearse “Quiero rehacer mi vida llenando los vacíos que me ha dejado mi antigua relación” ¿Veis cómo de esta forma nosotros tomamos partido de una manera activa y somos más realistas con la situación?

2) Planear los pasos previos y los tiempos. Deberemos empezar por el final del objetivo e ir dando pasos hacia atrás de cosas que debemos conseguir antes y en que tiempos.

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Si nuestro objetivo es encontrar trabajo, tendremos que pensar qué pasos previos son necesarios hasta el momento de ser llamados para trabajar. Lo haremos desde el final al principio: Que me llamen de un trabajo, tener entrevistas de trabajo, prepararme cómo hacer entrevistas de trabajo, repartir mi CV en puestos de trabajo en los que puedo ser llamado, hacer búsqueda de empresas que pueden solicitar personal, hacer búsqueda y perfiles laborales en web de empleo, hacer mi CV adecuadamente, informarme de cómo hacer un buen CV.

Cuando ya tenemos claros los pasos, los anotaremos en un folio de manera progresiva (de principio a fin) y nos haremos una programación temporal de cada paso (Ej: Informarme de cómo hacer mi CV 2 días, hacer mi CV adecuadamente 3 días….)

3) Tener en cuenta los costes y los posibles obstáculos.

Si obviamos este paso, no sabremos afrontar las posibles adversidades que nos puedan surgir. Hay que pensar siempre en qué coste económico va a suponer cada paso y cómo vamos a pagarlo. Imaginemos también que cosas pueden salir mal y cómo solucionarlas si no se dan en el plazo que esperamos. Por ejemplo, si en 1 mes me he planeado que me llamen para realizar entrevistas y esto no ha ocurrido, quizás deba volver atrás y cambiar mi CV.

4) Premiarnos por cada paso en la escalera que hayamos conseguido.

Cada paso a nuestra meta es un acto de celebración. Premiarte con un pequeño detalle o celebrarlo con alguien cercano, te ayudará a coger fuerzas para continuar con los siguientes pasos

5) Estar motivados con la vista siempre en el objetivo final y disfrutando del camino

A veces el camino a nuestro objetivo final es largo, por eso es importante que en momentos de decaimiento pensemos porqué algún día tuvimos ese objetivo y nos imaginemos realizándolo. Piensa también en todo el camino que ya has realizado y verás que es una lástima tirar la toalla. Y, por último, disfruta del camino puesto que es nuestro día a día, aunque cueste y sea sacrificado, todo nos sirve para aprender y para crecer como personas.

Espero que pongáis en practica estos 5 sencillos pasos y estaré encantada de leer vuestros resultados.

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