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Tengo una fobia: ¿Cómo se ha originado? ¿Por qué me ocurre?

Fotografía: Carlo Amaro Modelo: Violett

Fotografía: Carlo Amaro
Modelo: Violett

¿Te bloqueas cuando aparece delante de ti el objeto que te da miedo? ¿Tienes miedo al pensar que puede estar cerca tuyo? ¿Crees que no puedes controlar tus sensaciones físicas? ¿En el fondo sabes que no va a pasar nada malo pero no puedes evitar ponerte ansioso? ¿Tienes taquicardia, sudor, temblor, rigidez? Si tienes todos estos síntomas ante un objeto o circunstancia, seguramente tengas una fobia, pero… ¿Qué es una fobia?

Una fobia es un miedo intenso, desproporcionado e irracional ante la presencia o idea de objetos o situaciones temidas llamadas fóbicas. Este miedo hace que la persona tenga una respuesta de ansiedad teniendo unos síntomas físicos muy desagradables y que provocan mucho malestar. A veces se puede saber el momento exacto en que se desarrolló una fobia, pero a veces, ese momento se dió en la infancia y es complicado recordarlo.

¿A qué se puede tener fobia? A todo lo que nuestro cerebro asocie como peligroso, pero hay algunas que son más comunes como miedo a espacios cerrados, miedo a espacios abiertos, miedo a animales, miedo a conducir, miedo a volar, miedo a las tormentas, miedo a algún insecto o miedo a hablar en público.

¿Por qué se produce una fobia? Nuestro cerebro está programado para reaccionar con el mecanismo de la ansiedad ante estímulos que puedan provocarnos un daño físico grave o que puedan poner en peligro nuestra vida.  Estos estímulos son los llamados incondicionales, es decir, que cualquier ser humano tendría miedo ante ellos. Estos estímulos, por poner algunos ejemplos, pueden ser: sufrir un accidente de coche con lesiones, la mordedura de un perro, contagiarse de una enfermedad, quedarse sin oxígeno, sufrir una ataque al corazón, estrellarse en un avión, etc.

Las personas con fobia han experimentado situaciones peligrosas en primera persona, lo han oído de terceros, se han sugestionado imaginándolo o lo han visto en otras persona. En esta situaciones se ha puesto en peligro la vida de alguna persona o ha habido una situación en la que se ha podido provocar un daño muy grave. Por ejemplo, han sido agredidos por un perro, han visto desde pequeños como su madre gritaba ante una cucaracha, han visto en las noticias un accidente de avión, han ido conduciendo mientras han visto un accidente grave a pocos metros, etc.

Al experimentar directa o indirectamente estos acontecimientos han tenido una respuesta física de ansiedad intensa: taquicardia, sudor, temblor, tensión muscular, aceleración de la respiración…. Toda esta respuesta física es provocada porque nuestro cerebro ha percibido el estímulo incondicionado y lo ha interpretado como “peligro”. Esa interpretación hace que nuestro organismo se acelere para poder huir, evitar o luchar contra el estímulo para proteger nuestra vida.

Imaginemos por un momento que estando en nuestro salón, de repente apareciese un toro. Al visualizar el toro nuestro cerebro interpreta que puede atacarnos=herirnos=morir=peligro, por lo que para salvarnos tenemos que huir lo más rápido posible. Para ello necesitamos más sangre en nuestros músculos (taquicardia), más oxígeno en ellos (aceleración respiración), tensar los músculos (protegernos y correr), refrigerar el cuerpo (sudoración), etc. Esta respuesta de ansiedad, que es automática, es la única que puede hacer que tengamos una oportunidad de sobrevivir (imaginaos que pasaría si al ver el toro no lo interpretásemos como peligro y no se activase el mecanismo de la ansiedad….)

Pues bien, cuando una persona experimenta directa o indirectamente un acontecimiento donde hay peligro para la supervivencia, su cerebro procesa todo ese momento y lo recuerda. Pero en este recuerdo asocia estímulos que serían neutros como estímulos condicionados. Es decir, por ejemplo, si ves un accidente de coche el estímulo incondicionado sería el accidente, pero el coche que en un principio sería neutro (ver un coche o subirse en él no produce ansiedad en todos) se convierte en un estímulo condicionado, es decir, que solo el hecho de subir en el coche produce la misma respuesta de ansiedad que si se estuviese seguro de que se va a sufrir un accidente.

Pongamos el ejemplo de una persona que ha experimentado como un perro le ha ladrado agresivamente: el estímulo incondicionado (el que nos daría miedo a todos) sería la mordedura del perro, pero se ha asociado el perro que inicialmente es neutro (no nos da miedo a todos) con peligro, convirtiéndose en un estímulo condicionado (es decir, que provoca la misma respuesta de ansiedad que ante una mordedura real).

¿Cómo se desarrolla una fobia? La persona que ha experimentado estos acontecimientos empieza a evitarlos activamente, a huir de ellos si aparecen de repente y a realizar conductas de falsa seguridad o falsa protección si no ha podido huir. Por ejemplo, una persona con fobia a los perros evitará ir a parques, a campos o a lugares donde sepa con certeza que los dueños pasean a sus perros; si se encuentra con uno huirá corriendo, o se cambiará de acera. Si no le queda otra que estar con el perro, le pedirá a su dueño que lo ate, que no se lo acerque, que lo encierre y se pondrá en el lugar más lejano al perro estando continuamente pendiente de él.

Conforme va pasando el tiempo, la persona fóbica va asociando más estímulos inicialmente neutros con peligro, condicionándolos. Esto es lo que se llama generalización: la persona con miedo a las tormentas acabará teniendo miedo de todas las cosas que hagan mucho ruido (similar a un trueno): petardos, globos, películas de acción o de suspense….

Lo que ocurre es que la persona “CREE” que al evitar, huir, o hacer conductas de falsa seguridad se está protegiendo y que, es por eso, por lo que no le ocurre nada malo. Es decir, cada vez que vive una situación no se enfrenta a ella, la esquiva lo máximo que le es posible, fortaleciendo así más la asociación del estímulo condicionado con la idea de peligro.

Cuando razonan, saben que su miedo es irracional y son conscientes de que subir a un coche no va a matarlos. Pero en el momento en el que están en esa situación su cerebro les dice “peligro” y su organismo reacciona con mucha ansiedad. Esto les hace salir del coche (huir), entonces se sienten aliviados y baja la ansiedad, por lo que su cerebro les dice que han hecho bien, que se han puesto a salvo. No pueden evitar tener estas respuestas de ansiedad. El problema es que al huir no se están dando la oportunidad de experimentar que realmente no les va a ocurrir nada malo. Su cerebro nunca puede aprender que tienen un miedo infundado y, por lo tanto, va a seguir mandando el mensaje de “peligro” ante todos esos estímulos que algún día fueron neutros para ellos.

Pero, ¿Cómo puede tratarse una fobia? Como este asunto es extenso, será publicado en la siguiente entrada de la próxima semana, explicando paso a paso cómo conseguirlo.

Espero que os haya ayudado a entender un poco mejor qué es una fobia, porqué se produce y se desarrolla y, sobretodo, que os haya servido para entender porqué produce una reacción de miedo tan intensa. Si tenéis cualquier cuestión, no dudéis en publicarla en el apartado “Comentarios” y será respondida. Al igual que si consideráis que puede resultar de interés para otros, os invito a compartirla en vuestras redes sociales. 

¡Qué tengáis una feliz semana! 🙂

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Acerca de Psicóloga Noelia Isardo Pedroche

¡Bienvenidos a mi blog! Mi nombre es Noelia Isardo Pedroche y tengo la gran suerte de tener una de las profesiones, para mí, más bonitas y gratificantes... Soy psicóloga. Tengo una gran experiencia y amplia formación en Psicología Clínica, mi gran pasión. En la actualidad, tengo mi propia consulta situada en Valencia. He creado este blog para poder acercar la Psicología a todos los públicos sean o no compañer@s de profesión. Mi objetivo es hacer este blog ameno y cercado para que cualquier persona pueda aprender y aprovecharse de las herramientas que ofrece la Psicología para llevar una vida más plena. Será muy bien recibido cualquier comentario que podáis hacer o cualquier sugerencia para ampliar información. Espero que os guste y que pueda aportaros ideas interesantes para aplicar a vuestras vidas.

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  1. Gracias por tu explicación,tengo fobia a volar y es tal cual la cuentas. Espero tu próxima entrada

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  2. Pingback: CÓMO SUPERAR UNA FOBIA: VENCIENDO EL MIEDO IRRACIONAL | Ayuda psicológica por Ispeval Blog

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